Lesiones en los tendones peroneos, culpables del dolor en el lado externo del pie

El dolor en la parte externa del pie es uno de los más molestos. El dorso del pie es una de las zonas que sufren presión camines como camines. Es decir, puedes tener un problema en el metatarso o en el talón y apañártelas para andar con la parte del pie que no te duele, pero una lesión en la parte externa del pie se hace insufrible, porque los tendones que pasan por ahí estabilizan el pie y se activan andes como andes.

Los tendones son una especie de cables de tensión vivos que se encargan de proporcionar movimiento a las articulaciones estirándose y encogiéndose. Para que te hagas una idea más clara, actúan como el cable del cambio de velocidades de una bicicleta: cuando presionas la palanca de cambio el cable se tensa y los piñones suben. Cuando sueltas tensión el cable se afloja y los piñones bajan.

dolor en el dorso del pie

Unos pies sanos incluyen el dorso del pie bien cuidado

Qué son los tendones peroneos

Los dos principales culpables del dolor en la planta del pie en el lado externo son los tendones peroneos. Estos se encargan de gran parte de la estabilización del pie y muchos movimientos.

Hay dos tendones peroneos en cada pie y cada uno de ellos cumple una función dentro de la estabilización y el movimiento del pie:

  • Tendón peroneo lateral largo, que va por la parte trasera del maléolo peroneo (el hueso externo del tobillo) y finaliza cuando en la parte interna del pie, justo al comenzar el puente.
  • Tendón peroneo lateral corto, que empieza un poco más abajo que el primero y se inserta en la parte externa del pie, en el quinto metatarsiano (el dedo pequeño).

Son dos tendones importantes del pie. Estabilizan tobillo y pie y, junto al ligamento lateral izquierdo, evitan las torceduras y los temidos esguinces (no siempre, claro).

Gracias a estos dos tendones, además, son grandes responsables del movimiento del dorso del pie hacia arriba y permite mover el pie hacia afuera (¿sabes cuando pones los pies de pato? es gracias a ellos).

¿Se puede aliviar el dolor?

A menudo sufrimos muchas frustaciones con este  tipo de molestias, sobretodo porque el dolor de la parte externa de la planta del pie llega a ser incapacitante.

Hay muchas opciones médicas que puedes llevar a cabo pero, en la mayoría de casos, tienen un coste medio o elevado y, además, hay que extenderlas mucho en el tiempo.

Por eso, una de las opciones más recomendables y económicas, es la compra de un electroestimulador con función “pain release” (alivio del dolor).

La marca Compex es la que cuenta con electroestimuladores de mayor calidad y efectividad y tiene precios bastante asequibles, sobretodo comparándolo con un tratamiento médico profesional.

Tipos de lesión de los tendones peroneos

Los dos tendones peroneos de cada pie pueden sufrir dos tipos de lesiones. Básicamente una son por el uso que hagas de ellos y otras son por un traumatismo (accidente o similar). En función del tipo de lesión que hayas tenido el diagnóstico médico se encaminará a un tipo de remedio u otro.

Calmar un traumatismo puede ser difícil si no se atiende a tiempo

Calmar un traumatismo puede ser difícil si no se atiende a tiempo

Lesión por causa traumática

Este tipo de lesiones ocurre por diversos motivos, pero el desencadenante principal de la lesión suele ser un golpe o una torcedura importante. En el caso de deportistas (como futbolistas o jugadores de rugby) suele ocurrir en entradas muy fuertes en las que, normalmente, el pie queda fijo y el cuerpo gira hacia el otro lado.

Un traumatismo directo, un golpe violento en el pie, también puede llegar a provocar que estos tendones salgan de su sitio, aunque es una lesión de peroneos poco habitual.

Además, hay personas que tiene cierta disposición a tener este tipo de lesiones:

  1. Practicantes de deportes en los que hay contacto, como rugby, fútbol, baloncesto, artes marciales
  2. Personas con un surco anómalo: el surco, la cavidad del hueso por la que discurren los tendones es demasiado plana y tienen facilidad para salirse del sitio
  3. Personas con tendencia a tener los tejidos laxos, con poca tirantez, que tienen a sufrir luxaciones con relativa facilidad

Lesión en la parte externa de los pies por sobreúso

Además de golpes o fuertes torceduras, estos tendones pueden sufrir lesiones por el uso que hacemos de ellos. Los movimientos continuados y repetitivos y las sobrecargas de trabajo pueden llegar a ocasionar una tenosinovitis de los tendones peroneos.

La tenosinovitis se produce cuando la vaina sinovial que recubre los tendones se daña y produce una inflamación de los mismos, provocando dolor intenso o punzante y tumefacción a lo largo del recorrido de estos tendones.

En las lesiones por sobreúso puntuales, las que ocurren cuando haces un esfuerzo puntual, los remedios naturales como el frío y el calor, junto a la toma de algún antiinflamatorio, pueden poner solución al problema, pero esta es una lesión que puede cronificarse. En ese caso es imprescindible acudir a profesionales.

Dolor en el dorso del pie

¿Qué es el dolor en el dorso del pie?

El dolor en el dorso del pie ocurre en los bordes exteriores de los pies. Puede hacer que ponerse de pie, caminar o correr sea doloroso. Varias cosas pueden causar dolor lateral en el pie, desde hacer ejercicio demasiado hasta defectos congénitos. Hasta que descubras la causa subyacente, es mejor dejar que el pie descanse para evitar lesiones adicionales.

Fractura por sobrecarga

Una fractura por sobrecarga, también llamada fractura delgada, ocurre cuando se presentan pequeñas grietas en el hueso debido al uso excesivo o movimientos repetitivos. Estas son diferentes de las fracturas regulares, que son causadas por una sola lesión. El ejercicio intenso o la práctica de deportes en los que el pie toca frecuentemente el suelo, como el baloncesto o el tenis, puede causar fracturas por estrés.

El dolor en el dorso del pie de una fractura por tensión generalmente ocurre cuando usted ejerce presión sobre el pie. Para diagnosticar una fractura por sobrecarga, el médico aplicará presión en la parte externa del pie y le preguntará si le duele. También pueden utilizar exámenes imagenológicos para obtener una mejor visión de su pie. Estas pruebas incluyen:

  • resonancia magnética
  • tomografía computarizada
  • Rayos X
  • gammagrafía ósea

Aunque algunas fracturas por estrés requieren cirugía, la mayoría se curan por sí solas en un lapso de seis a ocho semanas. Durante este tiempo, necesitará descansar el pie y evitar ejercer presión sobre él. Su médico también le puede sugerir el uso de muletas, insertos para zapatos o un dispositivo ortopédico para reducir la presión en el pie.

Para reducir su riesgo de sufrir una fractura por estrés:

  • Caliente antes de hacer ejercicio.
  • Poco a poco, practique nuevas actividades físicas o deportivas.
  • Asegúrate de que tus zapatos no estén muy ajustados.
  • Asegúrese de que sus zapatos proporcionen suficiente apoyo, especialmente si usted tiene pies planos.

Síndrome cuboide

El cuboide es un hueso en forma de cubo en el centro del borde exterior del pie. Proporciona estabilidad y conecta el pie con el tobillo. El síndrome cuboide ocurre cuando usted lesiona o disloca las articulaciones o ligamentos alrededor del hueso cuboide.

El síndrome cuboide causa dolor, debilidad y sensibilidad a lo largo del borde del pie. El dolor generalmente es más agudo cuando usted se para en los dedos de los pies o tuerce los arcos de los pies hacia afuera. El dolor también se puede extender al resto del pie cuando camina o se para.

El uso excesivo es la causa principal del síndrome cuboide. Esto incluye no darse suficiente tiempo de recuperación entre los ejercicios que involucran los pies. El síndrome cuboide también puede ser causado por

  • zapatos ajustados
  • torcedura de una articulación cercana
  • ser obeso

Su médico generalmente puede diagnosticar el sí­ndrome cuboide examinando su pie y aplicando presión para verificar si hay dolor. También pueden utilizar tomografías computarizadas, radiografías y resonancia magnética para confirmar que la lesión está alrededor del hueso cuboide.

El tratamiento del síndrome cuboide generalmente requiere de seis a ocho semanas de descanso. Si la articulación entre los huesos cuboides y el talón está dislocada, es posible que también necesite fisioterapia.

Usted puede ayudar a prevenir el síndrome cuboide estirando las piernas y los pies antes de hacer ejercicio. El uso de insertos de zapato personalizados también puede proporcionar apoyo adicional para su hueso cuboide.

Tendinitis peronea

Los tendones peroneales corren desde la parte posterior de la pantorrilla, sobre el borde exterior del tobillo, hasta la parte inferior de los dedos pequeños y grandes del pie. La tendinitis peronea ocurre cuando estos tendones se hinchan o inflaman. El uso excesivo o las lesiones en el tobillo pueden causar esto.

Los síntomas de la tendinitis peronea incluyen dolor, debilidad, hinchazón y calor justo debajo o cerca de su tobillo externo. Usted también puede sentir una sensación de estallido en el área.

El tratamiento de la tendinitis peronea depende de si los tendones están rotos o simplemente inflamados. Si los tendones están rotos, probablemente necesitará cirugía para repararlos.

La tendinitis peronea causada por inflamación generalmente se trata con medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINE) para ayudar a controlar el dolor.

Ya sea que los tendones estén rotos o inflamados, necesitará descansar el pie durante seis a ocho semanas. También es posible que necesite usar una férula o yeso, especialmente después de la cirugía.

La fisioterapia puede ayudar a aumentar el rango de movimiento del pie. El estiramiento también puede ayudar a fortalecer los músculos y tendones peroneales y prevenir la tendinitis peronea. Aquí hay cuatro estiramientos para hacer en casa.

Artritis

La artritis ocurre cuando los tejidos de las articulaciones están inflamados. En la osteoartritis (OA), la inflamación es el resultado de la edad y las viejas lesiones. La artritis reumatoide (AR) se refiere a las articulaciones inflamadas causadas por el sistema inmunitario.

Hay muchas articulaciones en el pie, incluyendo los bordes exteriores de los pies. Los síntomas de la artritis en estas articulaciones incluyen:

  • dolor
  • aumento
  • enrojecimiento
  • rigidez
  • un sonido chasqueante o crujiente

Existen varias opciones de tratamiento para la OA y la AR:

  • Los AINE pueden ayudar a reducir la inflamación.
  • Una inyección de corticosteroides puede ayudar a aliviar la inflamación y el dolor cerca de la articulación afectada.
  • La fisioterapia puede ayudar si la rigidez en el tobillo exterior dificulta el movimiento del pie.
  • En casos raros, usted puede necesitar cirugía para reparar una articulación desgastada.

Mientras que la artritis a veces es inevitable, usted puede reducir su riesgo de OA y RA por:

  • no fumador
  • mantener un peso saludable
  • usar zapatos o plantillas de apoyo

Esguince o tobillo torcido

Un tobillo torcido generalmente se refiere a un esguince de inversión. Este tipo de esguince ocurre cuando el pie gira por debajo del tobillo. Esto puede estirar e incluso desgarrar los ligamentos en la parte externa del tobillo. Los síntomas de un esguince de tobillo incluyen:

  • dolor
  • aumento
  • ternura
  • moretones alrededor del tobillo

Puede torcerse el tobillo mientras practica deportes, corre o camina. Algunas personas son más propensas a torcerse el tobillo debido a la estructura de sus pies o supinación, que se refiere a caminar por los bordes exteriores de sus pies. Si usted se ha lesionado severamente el tobillo en el pasado, también es más probable que se tuerza el tobillo.

Esta es una lesión común que su médico generalmente puede diagnosticar examinando su tobillo. También pueden hacer una radiografía para asegurarse de que no haya huesos rotos.

La mayoría de los tobillos torcidos, incluyendo esguinces severos, no requieren cirugía a menos que el ligamento esté roto. Necesitará descansar el tobillo durante seis a ocho semanas para permitir que se cure.

La fisioterapia también puede ayudar a fortalecer el tobillo y evitar otra lesión. Mientras espera que el ligamento se cure, usted puede tomar NSAID para ayudar con el dolor.

Coalición tarsiana

La coalición tarsiana es una condición que ocurre cuando los huesos tarsianos cercanos a la parte posterior de los pies no están conectados adecuadamente. Las personas nacen con esta afección, pero generalmente no tienen síntomas hasta la adolescencia. Los síntomas de la coalición tarsiana incluyen:

  • rigidez y dolor en los pies, especialmente cerca de la espalda y los lados, que se siente más agudo después de mucha
  • actividad física
  • pies planos
  • cojera después de largos periodos de ejercicio

Su médico probablemente usará una radiografía y una tomografía computarizada para hacer un diagnóstico. Aunque algunos casos de coalición tarsiana requieren tratamiento quirúrgico, la mayoría pueden ser manejados fácilmente con:

  • insertos de zapatos para apoyar los huesos tarsianos
  • fisioterapia para fortalecer el pie
  • inyecciones de esteroides o AINE para aliviar el dolor
  • yesos y botas temporales para estabilizar el pie

Cómo aliviar en el dorso del pie

Independientemente de lo que esté causando el dolor, hay algunas cosas que usted puede hacer para reducirlo. Las opciones más comunes son parte del método RICE, que involucra:

  • Descansando el pie.
  • Coloque hielo en el pie con compresas frías cubiertas regularmente durante 20 minutos a la vez.
  • Comprimiendo su pie usando una venda elástica.
  • Levantar el pie por encima del corazón para reducir la inflamación.
  • usar zapatos cómodos y de apoyo
  • estirar los pies y las piernas durante al menos 10 minutos antes de hacer ejercicio
  • entrenamiento cruzado, o cambiar su rutina de ejercicio, para darle a sus pies un descanso

 

Diagnóstico y clínica del dolor en la parte externa del pie

Por suerte, los tendones peroneos tienen un recorrido único y las lesiones que pueden sufrir son bastante características, así que el diagnóstico no suele ser, en la mayoría de casos, complicado.

Como ya hemos visto, las lesiones pueden ser de dos tipos, traumáticas o por sobreúso , y en cada uno de los dos casos el diagnóstico es diferente.

Diagnóstico y clínica por sobreúso de los tendones peroneos

En el caso del sobreúso el diagnóstico se realiza por exploración. La inflamación de los tendones produce cierta hinchazón visible, aunque a veces puede ser inapreciable a la vista y solo un médico es capaz de notarla mediante las palpaciones.

Además de la exploración, si el médico lo ve conveniente, se realiza una radiografía e incluso una resonancia de la zona. De esa manera el profesional puede valorar con más precisión el alcance de la lesión y decidir el tipo de tratamiento.

Tratamiento para lesiones por sobreúso

Los tratamientos variarán en función de la gravedad de la lesión. Normalmente una lesión por sobreúso puntual se trata del mismo modo que cualquier otra lesión de tendones. La tendinitis puntual requiere cierta inmovilización de la articulación afectada, la toma de analgésicos y antiinflamatorios vía oral y/o tópica y la aplicación de frío y calor.

Además, remedios caseros como friegas, masajes con aceites y baños calientes ayudan a relajar la zona, facilitan el drenaje linfático de las fascias y mejoran el progreso.

En el caso de tendinitis crónica el médico valorará, además de todo lo anterior para episodios agudos, la posibilidad de una intervención para corregir la lesión. Es recomendable, también, cambiar de hábitos posturales y mecánicos para evitar, en medida de lo posible, los movimientos y posiciones que facilitan la aparición del dolor. La prevención es siempre necesaria, pero en el caso de las tendinitis crónicas, se vuelve una forma de vida.

Diagnóstico y clínica en las lesiones traumáticas de los tendones peroneos

Una lesión traumática en esta zona, como hemos visto, suele ser producida por una fuerte torsión del pie o, en menos casos, por un impacto fuerte. En este tipo de lesiones la persona que las sufre no puede usar el pie, y se requiere siempre la intervención médica.

Cuando se produce una luxación de estos tendones se salen de su sitio. Se produce entonces una hinchazón de la zona, como ocurre con los esguinces de tobillo. Se puede atenuar la lesión temporalmente mediante la manipulación de los tendones.

dolor en el dorso del pie

Un dorso del pie sin dolor es garantía de unos pies ligeros y sanos

Verás, cuando alguno de ellos se sale del sitio se ve. Se deforma la piel y se reconoce el tendón con tan solo mirarlo. Un médico puede volver a ponerlo en su sitio mediante la manipulación, aunque es muy doloroso y solo sirve para que la persona lesionada pueda apoyar el pie tras inmovilizarlo. En caso de volver a andar con naturalidad el tendón volvería a salirse del sitio.

Este tipo de luxaciones es bastante común en deportistas y cuando sucede suelen escuchar un chasquido muy carácterístico. Es muy fácil de identificar porque se ve el tendón fuera de sitio, deformando la piel.

Para un diagnóstico preciso se realiza tanto una radiografía como una ecografía. Con la radiografía se comprueba que el resto de tejidos no hayan sufrido daño alguno, y con la ecografía se aprecia en detalle el alcance de la lesión en los tendones, con la ventaja que el paciente puede mover el pie para ver con precisión los tendones.

Tratamiento para lesiones traumáticas

El tratamiento a seguir en caso de una lesión depende del daño sufrido y de la rapidez con la que se actúe tras el traumatismo.

En el caso de los deportistas que sufren un traumatismo medio o leve suele ser una lesión menor si se atiende muy rápidamente. Se realiza la colocación del tendón en su sitio y se inmoviliza con yeso. De esta manera se permite la cicatrización de los tejidos arrancados en el impacto o torcedura y los tendones pueden arraigar de nuevo. Tras 3-4 semanas se retira el yeso y comienza la rehabilitación.

Es una lesión que un futbolista de primera resuelve en 8-10 semanas sin secuelas.

Sin embargo en la mayoría de ocasiones esta lesión ni se puede atender tan rápido ni se soluciona de manera sencilla, y es necesaria una intervención quirúrgica.

De otra manera los tendones no quedarían bien. Al no recuperar su colocación original perderían elasticidad y se acortarían con los movimientos normales del día a día, sobretodo con los que exijan un rango de movimiento más preciso, provocando inflamaciones constantes y dolor severo.

Lo más habitual, a nivel quirúrgico, es reconstruir esa especie de tubo por el que discurre el tendón. En la luxación los tendones son arrancados y este tubo de tejido se rompe. Durante la intervención los tendones se colocan en su sitio y se fijan en su recorrido usando una especie de arpones que lo anclan al hueso. Luego se reconstruye el tubo con tejido circundante que cicatriza y forma un nuevo tubo de iguales características que el anterior.

Normalmente se aprovecha la cirugía para limpiar el tejido dañado y eliminar la mayor parte de inflamación y se aplican productos (plasma rico en proteínas y plaquetas) que ayudan a la regeneración más rápida de los tejidos.

Igual que ocurre con la manipulación manual, se inmoviliza la articulación con yeso durante 3-4 semanas y se retira lo antes posible, en 6-8 semanas, para iniciar la rehabilitación cuanto antes mejor.

Este tipo de intervenciones son invasivas, requieren anestesia e incapacitan los primeros días, pero el resultado posterior es excelente. No deja ningún tipo de secuela (más allá de la cicatriz casi imperceptible en el pie) y permite volver a la vida normal en muy poco tiempo.

¿Sufres dolor en la planta del pie lado externo?

Nunca he tenido este tipo de lesiones y, menos aún, he tenido una intervención quirúrgica, por eso sería especialmente interesante que, en caso de haberla padecido, nos lo explicaras en los comentarios.

Si lo que cuentas es interesante lo actualizaré en el artículo citándote.

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Dolor en la planta del pie lado externo: los tendones peroneos
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